Temperatura, top-p y top-k: domar la aleatoriedad del modelo
El mismo prompt da respuestas distintas cada vez. No es magia: son tres perillas que casi nadie toca con criterio.
Pensamientos, tutoriales y experiencias sobre desarrollo web, arquitectura e ingeniería.
El mismo prompt da respuestas distintas cada vez. No es magia: son tres perillas que casi nadie toca con criterio.
Un modelo de 70B no cabe en tu tarjeta. Cuantizarlo lo mete dentro casi sin que se note. Casi.
El descuento más fácil de tu factura de LLM está en dejar de reenviar el mismo contexto una y otra vez.
El modelo no lee letras ni palabras: lee trozos. Y ese detalle explica la mitad de sus rarezas.
No compiten por el mismo trabajo. Uno cambia lo que el modelo sabe; el otro, cómo se comporta. Confundirlos sale caro.
No es un bug que se parchea con más instrucciones. Es la consecuencia de mezclar datos e instrucciones en el mismo canal.
Una ventana de contexto grande no es memoria. Distinguirlas es la diferencia entre un agente y un chat con amnesia.
Sacar datos de un LLM con expresiones regulares es una bomba de relojería. Notas de campo para obtener JSON que valida a la primera y no te revienta en producción.
El modelo tarda lo mismo, pero la espera se siente la mitad. Ese es todo el truco.
Sin un conjunto de evaluación, cada cambio de prompt es una apuesta a ciegas.
Un prompt que funciona en tu pantalla no es un sistema. Es un accidente que aún no se ha roto.
El problema casi nunca es el modelo. Es lo que le das de comer.