El problema
En muchos equipos no hay nadie de QA. Prueba quien puede: soporte, algún cliente de confianza, alguien de negocio. Saben usar la aplicación, pero nadie les ha dicho qué mirar. Sin un guion se prueba lo de siempre y se escapa justo lo que cambió, y el fallo acaba llegando por teléfono, sin hora, sin pasos y sin captura.
Cómo funciona
Cada entrega pasa por los mismos cinco pasos, y cada uno deja rastro de quién lo hizo, cuándo y por qué:
- Se abre una revisión cuando llega una entrega a preproducción, con la lista de casos que toca probar.
- Cada uno prueba lo suyo, con casos escritos para quien no es técnico.
- El fallo llega completo, con captura y hora exacta, y se convierte en un issue de GitLab sin copiar y pegar.
- Lo arreglado se vuelve a probar: el caso reaparece en la siguiente revisión con un aviso.
- La revisión se cierra con veredicto: apta para seguir o no, y por qué.
Hecho para quien prueba
Quien prueba no es de QA, así que la herramienta tiene que ser fácil para esa persona. Mochuelo tiene letra grande de verdad, con tres tamaños y modo oscuro, y botones fáciles de acertar. No usa contraseñas: se entra con un código que llega al correo y no lo vuelve a pedir en un mes. No usa jerga: «Funciona», «Falla», «Esperado». Y cada persona ve lo que le toca: «Tienes 5 casos asignados, te faltan 3».
Para el equipo hay organizaciones y proyectos, roles de admin, developer y QA, y un catálogo que aprende: cada fallo arreglado deja un caso nuevo para que no vuelva a pasar.
El nombre
En español, «cargar con el mochuelo» es quedarse con el problema. La idea es que no le toque al cliente. El mochuelo europeo (Athene noctua) es el búho pequeño de los campos de Navarra: 21 cm, sin orejas de pluma y con los ojos siempre abiertos.